“Señores pasajeros dentro de unos minutos comenzará el embarque por la puerta principal”.

Puede que esta frase sea una de las que más rápido me pongan el corazón a mil. Es entonces cuando intento reírme de mi corazón y me digo a mi misma “¡La milla verde! Condenada a muerte recorre la milla verde”. Porque ante todo, me lo tomo con humor.

Me meto en la pasarela que me lleva al avión, y miró a la gente asegurándome de que no haya ningún psicópata al que le dé por volar el avión. El siguiente loco es el piloto. Si lleva gafas de sol, se que será un viaje movidito porque no le he podido ver los ojos. Dejó la mochila, y sigo mirando a mi alrededor sin perderme ningún movimiento. No entiendo la facilidad que tiene la gente para dormirse, ni porque hay personas que quieren ventana si van a estar leyendo. Que me la den a mí, que necesito controlar que la altura de la avión sea la adecuada, y que los motores funcionan bien.

Es entonces cuando empieza a sonar el motor y el avión se empieza a mover. Y yo empiezo a temblar. Miro por la ventana asegurándome de no ver ninguna imperfección en las alas, el motor o  cualquier parte del avión. Llegamos a pista y el avión se coloca. Yo ya tengo ansiedad. Miro a la persona que tengo a mi lado con una sonrisa que le avisa de que igual en algún momento determinado le tengo que agarrarle de la mano.

El avión empieza a vibrar un montón, y el ruido es insoportable. Se me pasa cualquier tipo de pensamiento por la cabeza, pero aprieto la mandíbula, y junto las manos, obligándome a respirar. De repente parezco un reloj de cuco moviendo la cabeza de un lado a otro, intentando ver por la ventana, porque el señor de al lado tiene la cabeza pegada al maldito cristal. Mi corazón me grita “Mira chica, tú te quedas aquí pero yo me las piro”, pero no le dejó salir, y me digo que ya queda poco. El avión coge altura y yo cojo aire. Probablemente haya dejado de estar morada. Estamos en el aire, y el avión gira. Y me da un ictus. Y ahí es cuando las azafatas preguntan si hay algún médico, porque me estoy literalmente muriendo. Bueno así no es. Nunca me muero, de nada. Intento disimularlo bastante. Aunque se me da como el culo.


Poco a poco las nubes desaparecen, veo el cielo azul y me relajo un poco. Y hay veces que lloro por la presión y otras por la emoción de que una vez más he vencido a mi miedo. Porque cada vez que me montó a un avión aprendo que  el coraje no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. Una persona valiente no es aquella que no siente miedo, sino que aún teniéndolo se enfrenta a él.  Probablemente tomar un avión sea una de las cosas que más terror me producen. Pero no cogerlo me da aún más miedo. Si no hubiera cogido un avión, nunca me hubiera mudado a Londres.

Si no hubiera cogido un avión, nunca hubiera conocido al amor de mi vida.

Si no hubiera cogido un avión, nunca me hubiera enfrentado a mis miedos,

y por tanto, nunca hubiera aprendido que si podía vencerlos.


«Tonta como una puerta» «Puerta, cierra la puerta» «Toc, toc, ¿Quien es?»

¿Quien se esconde detrás de la Puerta?

Siempre he pensado que definirse es limitarse. No puedo encasillarme en ningún ámbito porque si así lo hiciera me estaría perdiendo todo lo que la vida nos puede llegar a ofrecer.

Hay cinco factores que son capaces de transformar cualquier realidad, incluso de crear tu propia realidad. Se llaman: Constancia, coraje, confianza, amor y ganas.

Cosas serias sobre mí:

# Me acabo de titular en Marketing y publicidad en el Centre d’Estudis Politècnics. Dond no solo he aprendido la teoría, si no que además me han enseñado a poner esa teoría en practica con la metodología ABP.

# No recuerdo si yo llegué al marketing o el marketing llegó a mí. Si eres más de CV, pincha en las siguientes palabras: English version y normal version.

#Durante Bachillerato no paraba de leer libros de autores como «Jack Keoruack, Allen Ginsberg» y libros como «Into the wild o Walden», y decidí que me iba a cruzar toda España con una mochila en mis hombros. Y así fué.

# En 2015 me fui a el país del té y los desayunos de judías con tomate. Estuve dos años viviendo en Londres y mejorando mi nivel de Ingles. Y ahora puedo decir que soy toda una «Relaxing cup of cafe con leche in Plaza Mayor»

# Descubrí que existen otras maneras de viajar. Y empecé a viajar con mi cámara a través de los ojos de la gente.

# Aplique para estudiar en Londres cinematografía, ¡Y me cogieron! Pero menos mal que al final no lo hice. Porque lo que en realidad me gustaba era el marketing.

# He estado haciendo practicas en una startup como asistente de marketing (YouCheck), y he flipado con la evolución del producto.

# También he trabajado como ghostwriter para personas cuyo nombre no debo acordarme.

# Me fui de Erasmus + Practicas este 2018, y solo te puedo decir que fue una experiencia para rememorar. Igual algún día cuento esto en mi blog.

# Llevo años pensando en abrir un blog, y hoy por fin lo he hecho. Osea que si quieres enterarte de las entradas que vaya subiendo suscribite abajo.